
Mi silla empieza a hundirse, mi peso va en aumento.
No necesito cirujías, tampoco el consuelo de una mano falsa.
Lo que necesito es simple:
necesito pararme.
Salir de esta silla, que no sirve más que para esperar.
Me aburre el mismo rincón, la misma sombra,
me aburre el mismo muro, el incambiable techo.
Sé el síntoma, sé la solución, pero no sé el cómo.
Trágico, trágico como la vida misma y sus esquinas escondidas.
Sigo en esta silla, silla maldita, silla negra verde amarilla gris, silla!
El peso aumenta, el pelo se cae, el sol se vuelve luna,
las ramas florecen, las calles viajan, las personas pierden sus pies,
el viento me llama, el desierto quiere conocerme,
una planta crece, un gusano nace..
todo pasa, a mi alrededor todo pasa..
y yo, sigo aquí con mis piernas brazos cuello cabeza en pausa,
y de paso aprovecho de agradecer por tenerlos aún,
pero todo.. todo esto.. mientras estoy sentada.